Se va terminando la legislatura en Galicia y el BNG quieren apurar sus barrabasadas antes de que los gallegos tengan la oportunidad de barrer a los nazis y sus socios del gobierno -eso si el PP se decide de una vez a hacer algo, y no a jugar al “hablando se entiende la gente”- así que ya no se corta un pelo.
Ya no le llega con intentar promover una “lei” que recorte la libertad de los médicos y del personal sanitario, ahora quiere impedir el acceso a una sanidad eficaz a todo el que no hable gallego. Según informa La Razón y otros medios, el BNG ha propuesto que las recetas de los medicamentos sean traducidas SÓLO AL GALLEGO. Y no se cortan al afirmar que es una medida, “para forzar a que los facultativos aprendan gallego”. SIn importarles que los prospectos y recetas son de utilidad no sólo para los médicos -que tampoco tienen que pasar bajo el rodillo nazi, claro- también para el ciudadano de a pie. El objetivo final de esta “lei”, y del que son conscientes los del bloque, es que los que no hablan gallego en Galicia -o no lean la neolengua estúpida creada por ellos para los medicamentos- no tengan acceso a una salud de calidad y segura. En definitiva, hacer difícil la vida a los españoles que no se someten a sus delirios.
Pero bueno, la industria ya le ha contestado a fuherecinho quintana: No es rentable ni seguro hacer eso. Los medicamentos tienen que distribuirse en un formato accesible a toda España, de manera que si existe superavit en los stocks de alguna región se puedan exportar y suplr las necesidades de la población. La industria no pasará por el aro, y sus argumentos son tan rotundos y lógicos que la mascarada racial de BNG se desmorona sola.